
Caminaba ya tarde por la calle mojada de la fría ciudad, la luz escaseaba, pero a pesar del frió, nada podía sacarme de lo absorto que me encontraba, caminaba muy lento hacia mi hogar, pensando, en otro día mas sin resultados, sin trabajo, sin oportunidades, sin una gota de pan que llevarles. La cabeza me explotaba en cada paso, había pasado muchas veces por esta presión que ya se a echo el diario vivir. Oía mi corazón en las orejas, mis ojos ya nublados. No era la desesperanza ni la falta de trabajo la que me ponía así, sino además la vergüenza de llegar a excusarme una vez mas de no tener un peso para pagar las cuentas, las miles de cuentas que yacían acumuladas debajo de mi cama. Hasta el mas inquebrantable ser humano podría sucumbir después de este laargo andar y cerradas de puertas en las narices, huff Dios mío , Haloo !!! Donde estas!!! . que culpa tiene mis hijos de todo esto, que hice mal, no tengo una carrera sino 2, no tengo Amor por mi familia sino devoción, no doy malos ejemplos ,, en fin , sentía que las suplicas rebotaban en las nubes que amenazaban nuevamente con llover como si fueran una bobedad de hierro.
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